Srngarakarika,
KUMARADADATTA (s. XII)
Su
aliento es como miel aromatizada con clavo de olor.
Su
boca, deliciosa como un mango maduro.
Besar
su piel es como probar el loto.
La
cavidad de su ombligo oculta acopio de especias.
Qué
placeres yacen después, la lengua lo sabe,
pero
no puede decirlo.