Tejidos
sois de primavera, amantes,
de
tierra y agua y viento y sol tejidos.
La
sierra en vuestros pechos jadeantes,
en
los ojos los campos florecidos,
pasead
vuestra mutua primavera,
y
aun bebed sin temor la dulce leche
que
os brinda hoy la lúbrica pantera,
antes
que, torva, en el camino aceche.
Caminad,
cuando el eje del planeta
se
vence hacia el solsticio de verano,
verde
el almendro y mustia la violeta,
cerca
la sed y el hontanar cercano,
hacia
la tarde del amor, completa,
con
la rosa de fuego en vuestra mano.