Evaristo Carriego. Revelación

Lujosamente bella y exquisita,

con aires de gitana tentadora,

llegaste, adelantándote a la hora,

rodeada de misterios a la cita.

 

El salón reservado oyó la cuita

de una cálida noche pecadora,

y al amor de tu carne ofrendadora

reventaron las yemas de afrodita.

 

¡Fue esa breve noche de locuras,

propicia al Floreal de tus ternuras,

que, cual glóbulos de ansias pasionales,

 

tu sangre delictuosa de bohemia

infiltró en el cansancio de tu anemia

el ardor de los fuertes ideales!