PIETRO ARETINO. Los Ragionamenti. Diálogos putañescos. Sonetos lujuriosos.
Soneto
I
puesto
que para amar hemos nacido;
adora
mi gorrión cual yo tu nido,
pues
sin ellos ¿valería algo la vida?
Y
si aún después de esta ya extinguida
a
gritos pediría el bien perdido
para
seguir gozando todavía.
Gocemos,
pues, cual lo hizo regiamente
la
primera pareja de mortales
aconsejados
bien por la serpiente.
Que
nos perdieron por amar, se dice;
blasfemias
necias son los dichos tales,
que
sólo quien no ama es infelice.
Pues
calla y ama tú también ¡castigo!
Calla
y méteme ya hasta los pendones,
jueces
de amor y del amor testigo.