PIETRO ARETINO. Los Ragionamenti. Diálogos putañescos. Sonetos lujuriosos.

Soneto I

 

Amémonos sin tasa ni medida

puesto que para amar hemos nacido;

adora mi gorrión cual yo tu nido,

pues sin ellos ¿valería algo la vida?

 

Y si aún después de esta ya extinguida

fuese posible amar, mi bien querido

a gritos pediría el bien perdido

para seguir gozando todavía.

 

Gocemos, pues, cual lo hizo regiamente

la primera pareja de mortales

aconsejados bien  por la serpiente.

 

Que nos perdieron por amar, se dice;

blasfemias necias son los dichos tales,

que sólo quien no ama es infelice.

 

Pues calla y ama tú también ¡castigo!

Calla y méteme ya hasta los pendones,

jueces de amor y del amor testigo.