S. SPENDER. Amanecer

En el amanecer ella yace con su perfil en el preciso ángulo

que, cuando duerme, semeja el rostro tallado de un ángel.

Su cabello es un arpa y aparece la mano de una brisa

y la tañe sobre la blanca nube de la almohada.

Después con sonrojo de rosas despertó y sus ojos abiertos

se inundaron de azul a través de su carne rosácea amaneciendo.

La caída de una palabra desde el rocío de sus labios

sonó como la primera de las fuentes: murmuró

“amado” sobre mis oídos la canción del primer pájaro,

“mi sueño se ha convertido en mi sueño”, dijo, “hecho realidad”.

“De ti despierto a mi sueño por ti”.

Oh, entonces mi propio sueño en vela se atrevió a hacer

suya la audacia de su sueño. Nuestros sueños,

como ríos, se vertieron en brazos de uno a otro.