Stress: la sexualidad amenazada. Lic. Virginia Martínez Verdier

"Stress", palabra muy difundida en estos tiempos; y fundamentalmente, síndrome muy sufrido por un gran número de personas.

El stress es un conjunto de alteraciones biológicas y psíquicas provocadas por diversas agresiones sobre una persona. Ante un ataque, el organismo reacciona para defenderse; si el estímulo agresivo es muy largo, se producirá agotamiento. Este cansancio extremo es el stress.

La sexualidad es una energía que nos acompaña durante toda la vida. Esa energía nos conecta con el placer de hacer cosas que nos gustan: deportes, paseos, hobbies, y también hacer el amor.

Cuando nuestro organismo está atravesando situaciones de agotamiento, esa energía disponible para el placer debe ser utilizada para reponer las fuerzas de sobrevivencia cotidiana. Por lo cual, sólo queda como forma posible de vida, el cumplimiento de las obligaciones. El disfrute desaparece.

¿Qué situaciones llevan al stress? Suele creerse que, fundamentalmente, las razones laborales (exceso, tensiones, competencia, miedo a perder el trabajo, pérdida efectiva del trabajo, etc.). Sin embargo, las relaciones sociales, familiares o de pareja con alto grado de conflicto, perturban el equilibrio emocional, y, finalmente, este desequilibrio llega a manifestarse en síntomas orgánicos.

Con respecto a la sexualidad, una persona stressada no disfruta de su sexualidad ni puede hacer disfrutar a su pareja. La Respuesta Sexual (deseo, excitación y orgasmo) suele interferirse.

La ausencia de deseo es el trastorno sexual más frecuente que resulta del stress. Desaparecen "las ganas". Si igualmente la persona se obliga a "cumplir con el débito conyugal", es probable que aparezca la dificultad para excitarse. Aunque sucede en ambos sexos, en el varón se hace evidente ya que tendrá dificultades para lograr una erección completa. También el orgasmo puede empezar a desaparecer.

Cuando un trastorno sexual se va instalando en los encuentros sexuales de la pareja, comienza a estructurarse un círculo vicioso que produce, a su vez, insatisfacción, frustración y aumento del stress.

Algunas personas en estado de agotamiento psicofísico, tienden a negar este agotamiento y se muestran hiperactivas en su vida diaria. Suelen usar los momentos sexuales para descargar mecánicamente tensiones y ansiedades; no registran concientemente la insatisfacción, pero sí lo hace su organismo que suele reaccionar a través de diferentes síntomas psicosomáticos: cardíacos, digestivos, alérgicos, sexuales, etc.

Existen situaciones críticas cuya solución depende de la persona que las sufre; otras, cuya solución depende del paso del tiempo; otras, cuya solución depende de otros; y otras que son irresolubles.

El primer paso para comenzar a solucionarlas es tomar conciencia de ellas y de su influencia negativa sobre la vida personal y la salud; organizar estrategias concientes de lucha; y pedir ayuda. Una mano amiga, una oreja, un hombro donde poder llorar, hacen milagros.