SEXUALIDAD MASCULINA: LOS HOMBRES, ¿PUEDEN FINGIR? - Lic. Virginia Martínez Verdier

En la nota anterior reflexionamos sobre una habitual conducta femenina: fingir el orgasmo. Habíamos dicho que, salvo varones avezados, les resultaba difícil saber si su compañera realmente había alcanzado el clímax o no.

Algunas personas se inquietan por saber qué sucede con los varones en ese sentido.

Recordemos que la respuesta sexual -tanto en varones como en mujeres- se compone por tres fases básicas: el deseo, la excitación y el orgasmo. En ese sentido, a diferencia de la mujer, el hombre está apresado por su particular anatomía. Veamos las diversas posibilidades fase por fase:

En cuanto al deseo, como es fundamentalmente emocional, la compañera no puede controlar si su pareja la desea o no aunque actúe como que sí. En esta fase el varón puede fingir. Sin embargo, aquellas mujeres perceptivas y preocupadas por conocer a sus compañeros podrían llegar a notar sutiles o gruesas diferencias entre unas actitudes y otras.

La excitación es el punto flaco del varón, ya que se produce un mecanismo fisiológico que lo pone en evidencia, el pene se erecta o no. En esta fase el varón no puede fingir. Esto no significa que necesariamente ese varón no tenga deseo; las posibilidades de no tener erección se deben a factores diversos que analizaremos en otra nota.

El orgasmo masculino también es posible de ser fingido. Habitualmente los varones llegan a su orgasmo sin dificultades, aunque recordemos que esto no significa que haya sido realmente placentero. Sin embargo, un reducido número de hombres padecen de una disfunción que les impide alcanzar el orgasmo o lo retarda mucho. Podríamos pensar que estos varones, avergonzados por no cumplir con lo que se espera de ellos, finjan que lo lograron. En estos casos la actitud femenina de querer percibir o no la realidad de ese encuentro sexual puede hacer que ella se dé cuenta como que no.

En última instancia, el centro fundamental de la compatibilidad sexual de una pareja está dada por la comunicación. Poder compartir con la pareja los gustos y deseos así como los problemas y sufrimientos, los une y les da la posibilidad de resolver los conflictos.

Una dificultad sexual no es avergonzante, sólo requiere de la toma de conciencia personal, de la comprensión y colaboración de la pareja y del querer realmente solucionarlo pidiendo ayuda al especialista.