PERTURBACIONES DEL ORGASMO MASCULINO: Lic. Virginia Martínez Verdier

Considerando diversas causas y situaciones particulares en las mujeres con respecto al orgasmo pueden darse dos posibilidades: alcanzarlo o no. En cambio, en los varones se pueden producir una serie de variantes orgásmicas determinadas por causas orgánicas, emocionales, educativas o vinculares.

Algunos varones operados de próstata pueden perder la capacidad orgánica de expulsar el semen hacia afuera, llevándolo hacia la vejiga (eyaculación retrógrada). Sin embargo, estos varones conservan la sensación orgásmica ya que las contracciones musculares continúan manifestándose, y son ellas las que son decodificadas por el cerebro como placenteras. Puede suceder que, aunque mantengan su capacidad orgásmica, se sientan disminuidos sexualmente porque no se hace evidente su clímax al no poder ver su eyaculado. En estos casos la problemática está centrada en los condicionamientos culturales o la personalidad del sujeto por valorar lo evidente antes que lo realmente sentido. La consecuencia orgánica de esta dificultad es la pérdida de la capacidad reproductora.

Algunos varones -estadísticamente muy pocos- eyaculan débilmente, sin fuerza, el semen se escurre hacia afuera (anhedonia eyaculatoria o eyaculación sin placer). Esto indica que las contracciones musculares también han sido débiles; aunque logran eyacular, el orgasmo es prácticamente imperceptible, lo cual suele producir sensaciones de frustración e insatisfacción. Estos episodios pueden remitirse a dos causas: debilidad de la tonicidad muscular genital o motivaciones emocionales (inhibición, miedos o prejuicios ante la sexualidad y/o dificultades de pareja).

Otros varones suelen mantener un control muy estricto de su orgasmo, lo cual puede resultar que, aunque mantengan un ritmo y un estímulo adecuado, tarden muchos minutos en eyacular (más de 30 minutos), o en casos extremos no lograr hacerlo (eyaculación retardada y aneyaculación respectivamente). Esta dificultad tiene su paralelo en la anorgasmia femenina. Sus causas son exclusivamente psicológicas. Suelen ser hombres muy rígidos e hipercontrolados en la expresión de sus emociones; sienten que el descontrol puede ser peligroso para la integridad de su persona. Generalmente han sufrido de una educación muy estricta, la cual los inhibió afectivamente. Estos varones suelen llevar una vida sexual conflictiva, ya que el temor de repetir la frustración puede llevarlos a inhibir su deseo sexual y/o a perder su capacidad erectiva. Así mismo, un mal vínculo con su pareja puede incrementar la dificultad.

 

Eyaculacion precoz:

La denominación "precoz" se debe a que los varones que la padecen suelen eyacular rápidamente. Algunos cuando intentan penetrar a su pareja, otros luego de los primeros movimientos dentro de la vagina.

La eyaculación precoz es considerada una dificultad desde hace pocas décadas, cuando se comenzó a dar importancia al placer femenino. Anteriormente era bien visto por las mujeres que sentían la sexualidad como una obligación conyugal, que su marido eyaculara rápido para terminar pronto con una situación desagradable. Cuando las mujeres desean compartir el placer con su pareja, el hecho de que el varón no pueda sostener la relación coital se convierte en un conflicto.

Esta dificultad en principio parece perturbar solamente el placer femenino, sin embargo, el varón se pierde la posibilidad de sentir altos niveles de excitación, por lo cual su vivencia de placer está  limitada.

Suele suceder que los varones comiencen a vivir su eyaculación precoz como un problema luego de los cuarenta años. Durante la juventud, el varón puede, fisiológicamente, volver a tener una erección en pocos minutos; esta facilidad le permite reparar su primera eyaculación rápida con un segundo intento. Pero, con el paso de los años, la capacidad de tener una erección inmediata se va prolongando y allí el varón se encuentra con el conflicto de querer y no poder.

La dificultad de la eyaculación precoz reside específicamente en la incapacidad del varón para controlar voluntariamente el reflejo de su eyaculación en no tener plena conciencia de las sensaciones previas al orgasmo. Los varones pueden aprender, y de hecho muchos lo hacen, a controlar su eyaculación. Generalmente este aprendizaje lo realizan durante la adolescencia para sostener el placer. A los varones con eyaculación precoz se les escapa el semen. Un paralelo gráfico sería que "se hace pis encima". Los seres humanos aprendemos a partir del año y medio de edad a controlar nuestros esfínteres; podemos tener ganas de "hacer pis o caca" y podemos esperar, no nos hacemos encima. Con respecto al eyaculador precoz le pasaría que se hace encima, ya que no puede esperar, no puede controlar y decidir cuando eyacula porque no aprendió a hacerlo.

Estos varones suelen ser personas muy ansiosas, en movimiento constante, no pueden quedarse mucho tiempo quietos, todo lo hacen rápido, comer, trabajar, etc. También han vivido su sexualidad adolescente con ansiedad y apuro por no ser vistos al masturbarse o por haber iniciado su vida sexual activa con prostitutas que los apuraban. Suelen ser personas que se angustian ante altos niveles de excitación y eyaculan rápido para desembarazarse de la angustia. La relación de pareja también influye en esta dificultad sexual. La mujer puede tener una actitud denigrante con respecto al desempeño de su marido (recordemos la película "Las puertitas del Sr. López"), o haber hostilidad entre ambos o dificultades en la intimidad en general. Las desavenencias conyugales pueden ser causa de diversas dificultades sexuales, no sólo de la eyaculación precoz. La elección inconciente de uno u otro síntoma sexual dependerá de la estructura de personalidad y de la historia personal.

Aclaremos que las situaciones de abstinencia sexual suelen llevar a eyacular precozmente aunque el varón sepa controlarse. Así mismo puede suceder con una nueva pareja sexual, debido a la ansiedad y la falta de conocimiento y ajuste entre ambos.

Las causas de la eyaculación precoz son generalmente emocionales, fundamentalmente por ansiedad y por un mal aprendizaje. En el caso de que ocurriera luego de una vida sexual normal, podría evaluarse la posibilidad de una inflamación genital interna que impida mantener el semen en la uretra prostática.

Esta disfunción sexual es fácilmente tratable mediante la terapia sexual y su porcentaje de solución es alto (90 %).

Como en todas las dificultades sexuales, para establecer un pronóstico de solución del problema es necesario evaluar si la disfunción es primaria (desde siempre) o secundaria (aparece en determinado momento de la vida), generalizada (en todas las situaciones sexuales) o situacional (en determinadas situaciones sexuales). Los problemas primarios y generalizados son más difíciles de solucionar que los secundarios y situacionales. Sin embargo, la posibilidad real de solución está determinada por cada persona, por su deseo de cambio y superación.

A modo de sugerencia, y con la finalidad de descentrar el concepto de placer de lo exclusivamente genital les propongo - a ambos sexos- que intenten aumentar los niveles de percepción de los estímulos agradables que llegan a sus sentidos: un aroma especial, el sabor de una comida, un roce casual, los sonidos armónicos y las imágenes atractivas. Traten de oler, saborear, tactar, oír y ver con intensidad: se sorprenderán gratamente.