PERTURBACIONES DEL ORGASMO FEMENINO: Lic. Virginia Martínez Verdier

El orgasmo es la tercera fase de la respuesta sexual humana, posterior al deseo y la excitación; es el climax, el final de un encuentro sexual. Desde el punto de vista fisiológico es un reflejo, metaforizando es "un estornudo de placer".

Como todo reflejo, ante un estímulo sobre el clítoris o el punto G (polo sensitivo), con un ritmo y una intensidad particular para cada mujer, se producen contracciones de los músculos perivaginales y perianales (polo motor), las que son vividas como intensamente placenteras. La decodificación de satisfacción la realiza el cerebro, por lo cual, la capacidad de alcanzar el orgasmo en las mujeres está generalmente influida por procesos emocionales.

La anorgasmia es la dificultad o incapacidad de alcanzar el climax, aunque el deseo y la excitación se hayan producido previamente.

La preocupación por la ausencia del orgasmo femenino es una adquisición de estas últimas décadas, ya que comenzó a considerarse importante el placer de la mujer. Recordemos que el orgasmo femenino no es necesario para la reproducción, por lo cual en otras‚ pocas -no tan lejanas-, no era considerado un problema el no tenerlo. En realidad, era visto como una virtud, ya que las esposas-madres no debían comportarse como las mujeres prostituidas.

Actualmente, la posibilidad de alcanzar el orgasmo ocupa -en general- un lugar muy valorizado en la media social. Su ausencia suele producir frustración, depresión, baja autoestima y sufrimiento en la mujer que no lo logra, así como vivencias de desvalorización masculina en su pareja.

La ausencia de orgasmo sostenida en el tiempo puede provocar dolor pelviano crónico, prurito y flujo vaginal por la falta de descarga de la sangre acumulada en los genitales durante la excitación.

Su falta puede llevar, paulatinamente, a la inhibición del deseo sexual, y a la evitación de situaciones sexuales como forma de defenderse ante la frustración.

Una salida "tramposa" que buscan algunas mujeres es fingir el orgasmo para no sentir vergüenza ante su compañero,

ya que en general le resulta difícil al varón poder percibir el orgasmo de su pareja. Esta aparente "solución", sólo alivia la ansiedad inmediata de la mujer; pero con el tiempo, cuando se instala la mentira se hace muy complicado el desandarla para poder realmente tener orgasmo. Por otro lado, puede aparecer resentimiento ante el varón que disfruta a expensas de una mujer que no lo hace. Así, el conflicto se hace cada vez mayor, ya que la mujer queda atrapada en su propia trampa.

Los diversos autores no se ponen de acuerdo acerca de la incidencia de la anorgasmia femenina. Según diferentes investigaciones entre un 15% y un 50% de las mujeres padecen de esta dificultad en algún momento de sus vidas.

La mayoría de las mujeres logran alcanzar el orgasmo con sus parejas un tiempo después de haber comenzado su vida sexual activa. Esto se debe a que el orgasmo se produce ante todo por aprendizaje; la mujer necesita conocer su cuerpo y sus genitales, saber cómo responde ante los diferentes estímulos. También necesita conocer y familiarizarse con las actitudes de su compañero así como vivenciar un clima de confianza y serenidad para entregarse a la relación.

La mayoría de las causas que inhiben el orgasmo femenino son de índole psicológica, leve o profunda. En las mujeres la anorgasmia puede producirse por:

La incidencia de las causas de origen orgánico es baja. Entre ellas podemos mencionar trastornos neurológicos, endocrinos y ciertos medicamentos que bloquean la descarga orgásmica.

Uno de los elementos fundamentales que entra en juego para poder conectarse o no con el placer es el Sistema de Valores Sexuales de cada persona. Es así que los diferentes maneras de estimulación para alcanzar el orgasmo no siempre son vividos con naturalidad por uno o ambos miembros de la pareja. Hay quienes piensan que masturbarse es malo o degenerado, o que sólo el orgasmo en coito (con penetración) es lo normal.

Lo "normal" en sexualidad depende de las ideas personales, acorde a su educación, su personalidad, su historia y sus experiencias de vida. Resulta conveniente que los miembros de una pareja puedan compartir y acordar en sus ideas con respecto a las conductas sexuales habituales y necesarias para cada uno de ellos, para evitar la comúnmente llamada "incompatibilidad sexual".

Lo que categóricamente podemos llamar "anormal o inadecuado" es el forzar al otro a determinadas situaciones sexuales sin su consentimiento; aunque sea con un simple beso, se est  violando la intimidad personal.

Podemos clasificar la anorgasmia - como a todas las disfunciones sexuales en:

La anorgasmia primaria es la que se produce en las mujeres que nunca alcanzaron el orgasmo ante diferentes estímulos (masturbación, caricias genitales manuales u orales, con penetración).

La anorgasmia secundaria es la que acaece en mujeres que tuvieron un período previo en el que lograban el orgasmo por cualquiera de los medios mencionados anteriormente.

 

La anorgasmia total es la que sucede cuando la mujer no logra el orgasmo con ningún estímulo.

La anorgasmia parcial es aquella por la cual la mujer logra el orgasmo con determinado estímulo y no con otro. Por ejemplo, puede darse el caso de que tenga orgasmo por autoestimulación a solas, y no en compañía, o que lo logre sólo estimulando su clítoris durante el coito, o sólo por estimulación manual o oral de su compañero o sólo durante la penetración.

En este caso dependerá de la vivencia personal de satisfacción o no para que la dificultad se convierta en un problema para la mujer o su pareja. En este sentido, el desconocimiento, las creencias y prejuicios influyen negativamente en la vivencia de satisfacción, ya que existen varones y mujeres que valoran más el logro orgásmico a través de determinado estímulo (generalmente la penetración).

La anorgasmia situacional es la que se produce cuando la mujer no alcanza el orgasmo en determinadas situaciones o con determinados compañeros sexuales.

Es importante tener en cuenta que las mujeres tenemos una zona particular promotora del orgasmo, el clítoris. Alrededor de un 30% de las mujeres agregan otra zona para su descarga orgásmica, el punto G. Este último se encuentra en el tercio exterior de la vagina, tiene una contextura rugosa de unos 2 cm. de diámetro, y necesita ser estimulado a través de la presión, a diferencia del clítoris que, en general, necesita caricias suaves y húmedas. El punto G es un residuo prostático embrionario que no todas las mujeres conservan, o que no todas las mujeres se lo han descubierto.

Sigmund Freud consideraba que las mujeres que tenían orgasmo por estimulación del clítoris eran infantiles; y que debían realizar un paso hacia el orgasmo vaginal para madurar sexualmente. Actualmente, luego de las investigaciones de Williams Masters y Virginia Johnson, se sabe que esa dicotomía no existe, ya que el orgasmo es clitorideo-vaginal, es decir, que ante el estímulo del clítoris, se producen contracciones vaginales.

Aún hoy, muchas personas continúan sosteniendo las teorías de Freud en este sentido, por lo cual se sienten desvalorizadas por no lograr el esperado orgasmo vaginal sin estimular el clítoris. En realidad, para que esto suceda, la mujer debería tener el punto G o buscar determinadas posiciones coitales que estimulen el clítoris indirectamente.

Por otro lado, las mujeres podemos ser monorgásmicas (tener un solo orgasmo y quedar satisfechas) o multiorgásmicas (necesitar varios orgasmos en un mismo encuentro para descargar la tensión sexual acumulada).

Aunque de hecho, estos estilos diferentes no implican calidades orgásmicas diferentes, los prejuicios y desconocimientos pueden provocar desavenencias conyugales:

La comunicación con la pareja es indispensable para lograr una vida satisfactoria en general y sexual en particular. Incorporando a la vida cotidiana el conversar acerca de las propias necesidades, ideas y gustos sexuales permite un mayor acercamiento y conocimiento recíproco.

La anorgasmia femenina es el motivo de consulta más frecuente al especialista; y, acorde al diagnóstico preciso, su tratamiento tiene un alto porcentaje de éxito en tiempos relativamente cortos.