Padre sexual - Lic. Virginia Martínez Verdier

 

            Se acerca el Día del Padre y el tradicional festejo que se renueva cada año. Aunque resulte obvio, que un hombre sea padre demuestra que él ejerció la práctica de su sexualidad reproductiva. Tal vez tuvo la intención especial de buscar un hijo, tal vez la vida se lo trajo sin preguntarle. Pero, de hecho, un hijo es signo de que algo sexual pasó entre dos personas de diferente sexo.

Sin embargo, la sexualidad es mucho más que esa genitalidad necesaria para la reproducción. La biología, las emociones, los vínculos, la sociedad y la cultura van estructurando los modos de ser sexuales de las personas, con equilibrio y salud o sin ellos. Ser varón, ser mujer, expresar los afectos, comunicarse, disfrutar de los momentos, de los proyectos y de los logros,  son algunas de las maneras de expresar la propia sexualidad.

            Considerando este marco, que el varón haya aportado su espermatozoide para continuar con la especie no es lo único que hace sexualmente hablando en relación a su hijo. El lugar del papá, desde que el bebé nace es fundamental, ocupando un espacio entre la estrecha relación de la mamá y el bebé. La imagen de unión familiar se completa con el papá abrazándolos a los dos. Es necesario que el papá ocupe su lugar como hombre ante la mamá embelesada con su hijo, que le diga con los hechos “Esta mujer es mía, pero yo te la presto”.

Si la mamá y el papá se muestran como pareja, no sólo como padres, les enseñan a sus hijos a estructurar un mapa del amor saludable que llevarán consigo cuando inicien sus ensayos amorosos fuera de la familia y que les permitirá encontrar estilos armoniosos de relación.

Los modos de acercamiento emocional y físico del papá hacia su hijo o hija  van determinando una manera de ser sexual de su progenie. Ellos aprenden qué es lo permitido y lo prohibido en lo afectivo, de qué se habla y de qué no, qué se puede demostrar o no. Aprenden a ser sexuales a través de la expresión emocional y sexual de sus papás. Aprenden a ser varones y mujeres, y los primeros modelos son los padres.

¡Qué complicación y que responsabilidad! Ser varón y ser padre es todo un desafío que vale la pena correrlo aceptando y encarando los riesgos y  las dificultades, aún con las dudas, los miedos, las inseguridades, los pudores. Los chicos no necesitan padres perfectos, los necesitan humanos. Coherentemente humanos.