Mitos sobre la homosexualidad. Lic. Ezequiel López Peralta. www.aprendosexo.com

La sensación de placer sentida por un hombre ante la estimulación anal implica necesariamente deseos homosexuales.
Esto sería equiparar estimulación anal a homosexualidad, y eso no es correcto. No a todos los homosexuales les gusta la estimulación anal, de hecho en nuestra cultura las prácticas sexuales homosexuales más comunes son masturbación en pareja y sexo oral.
La homosexualidad está ligada a la orientación sexual, es decir si una persona siente atracción sexual predominante o exclusiva orientada al sexo masculino o femenino. Es un concepto mucho más amplio que la estimulación anal.

Los homosexuales son perversos y degenerados.
La homosexualidad dejó de ser considerada una perversión y un trastorno psicológico desde el año 1973 en el cual fue eliminado del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 3) tomado como referencia por la mayoría de los psiquiatras y psicólogos clínicos del mundo.
Por otro lado, no está demostrado que los homosexuales sean más propensos a rasgos de personalidad o conductas perversas que los heterosexuales.

Con una buena terapia se puede “convertir” a un homosexual.
Todos los intentos (muy violentos por cierto) llevados a cabo especialmente en la década del 50 por “convertir” a los homosexuales han sido inútiles.
El objetivo de la psicoterapia es ayudar a la persona y a su entorno a asumir sus deseos y convivir con los mismos, no a transformarlos según los parámetros sociales.

Las personas homosexuales no tienen necesidades afectivas.
No hay diferencias en ese sentido con los heterosexuales.
La necesidad de formar pareja, de sentirse amado, de construir una familia, de darle a otra persona lo mejor de sí, todo esto está presente en varones y mujeres gays. De todas formas esas necesidades suelen estar encubiertas por la alta frecuencia sexual y la promiscuidad características de algunos grupos de varones homosexuales.