Los
afrodisíacos ¿verdad o mentira? Lic. Virginia Martínez Verdier
Los.
Afrodisíacos son sustancias (alimentos o fármacos) que popularmente se las
consideran pasibles de aumentar la energía sexual.
Culturalmente
se atribuyó esta capacidad a aquellos alimentos que tuvieran las formas de los
genitales (banana o almejas, por ejemplo), o a los
desconocidos para esa cultura (la papa en Europa)
Las
creencias populares, aunque no sean ciertas, igualmente producen efectos por la
fuerza y su sostenimiento a lo largo del tiempo. En ese sentido, los afrodisíacos
no tienen una incidencia real sobre la sexualidad, sin embargo, si la persona
cree que la tendrá, seguramente la tendrá. En medicina se lo llama “efecto
placebo” . Por ello, la preparación
de una comida “afrodisíaca” puede lograr el efecto deseado, ya que las
personas se predisponen positivamente a ello.
Por
otro lado, recordemos que el erotismo es estimulado a través de nuestros
sentidos y su percepción del mundo externo, así como por nuestras fantasías y
mundo interno. El gusto es uno de nuestros sentidos, por ello, su estimulación
por un sabor grato para la persona y con una connotación espacial, producirá
un efecto erógeno.
Acerca
de las drogas y el alcohol, su consumo desinhibe a la persona y puede permitirle
mantener actitudes que de otro modo no tendría. Sin embargo, un consumo abusivo
produce el efecto contrario, inhibe al sistema nervioso central y produce
enlentecimiento en la respuesta sexual que lleva a
disfunciones sexuales (por ejemplo, anorgasmia o disfunción erectiva).
Los
mejores afrodisíacos son la claridad en los sentimientos y las emociones, los
permisos para disfrutar, las fantasías sin culpas, el despliegue saludable del
erotismo personal, y todo aquello que ayude
a enfrentar de la rutina y los prejuicios y a recrear el vínculo de la pareja.