LA INTIMIDAD. Lic. Virginia Martínez Verdier

¿ Qué es para Ud. la intimidad? ¿Le resulta fácil o no establecer relaciones íntimas?

Atención, en estas preguntas está incluida la intimidad sexual, pero no exclusivamente.

La posibilidad de encontrarse en cercanía armónica e intensamente agradable con otra persona implica la puesta en juego de la sexualidad como energía vital, pero no necesariamente de la genitalidad. No sólo el cuerpo puede entrar en intimidad, también el alma, el intelecto, la creatividad. Quienes hayan pasado por experiencias de amistad o de trabajo solidario, compartido y enriquecedor con otros, saben del placer de haberlo llevado a cabo.
No es fácil dejarse llevar por la experiencia de intimidad. Algunas personas temen ser invadidas en su interior, dañadas, sometidas o descubiertas en sus secretos. Temen perder su propia individualidad. Suelen encarar relaciones superficiales colocándose "máscaras" que impidan mostrar cómo realmente son.
En el extremo opuesto puede suceder que otras personas crean establecer relaciones íntimas con los demás cuando en realidad están creando un vínculo simbiótico en el que dejan de ser ellas mismas para fundirse en el deseo del otro. La fusión y la indiscriminación no son intimidad, sólo responden a necesidades emocionales no resueltas de la infancia.

Tema complicado el de la intimidad. No se puede desarrollar intimidad con todas las personas. Es necesario encontrar aquellas que vibren en una sintonía similar a la propia. Es tan dificil como apasionante poder encontrar el punto de equilibrio entre la cercanía, el encuentro y la conservación de la mismidad. Generalmente quienes lo logran suelen ser personas saludables emocionalmente, seguras de sí mismas y flexibles.
Entrar en intimidad parece ser más fácil para las mujeres que para los varones. Ellos están impulsados por la cultura a ocuparse del mundo del afuera por lo cual les cuesta conectarse con sus sentimientos y manifestarlos. En cambio, a las mujeres nos educaron sensitivas y tiernas para ocuparnos especialmente del mundo íntimo y familiar.
Estas diferencias entre varones y mujeres para entregarse a relaciones verdaderamente íntimas suelen provocar desentendimientos en los encuentros sexuales lo que los priva de una vivencia real de satisfacción compartida.
Para poder abandonarse a la experiencia de intimidad es necesario que la persona se conozca a sí misma, acepte sus virtudes y sus defectos, conozca sus emociones. Así, no siente amenazada su integridad ni su libertad al ponerse en el lugar del otro, no deja de ser sí mismo. Puede ser receptivo a los mensajes del otro, creando una relación no intrusiva, cooperativa, y solidaria.
Por ejemplo: La ternura ocupa un lugar importante en el desarrollo de la intimidad. Sin embargo, durante el encuentro sexual, determinadas personas necesitan la ternura para despertar su erotismo y otras lo ven adormecido por ella. Incluso una misma persona puede necesitar momentos de ternura durante la relación sexual, pero si se sostiene durante todo el encuentro, el erotismo desaparece. El conocerse en este sentido permite acordar con la pareja las conductas más apropiadas para sentirse bien sexualmente.
Algunas personas se esconden detrás de una coraza porque se sienten débiles, inseguras, temen al descontrol o a la invasión del otro. En las relaciones de pareja suelen disociar lo afectivo de lo sexual; dejan la intimidad afectiva relegada a sus amigos y el encuentro sexual se utiliza como descarga. Otros cambian permanentemente de parejas sexuales para evitar el compromiso afectivo. Otros directamente evitan la posibilidad de encuentro.
En una pareja el verdadero test de intimidad es el beso, no el coito. El poder entregarse en un beso implica tener que enfrentarse cara a cara. Durante el coito, las fantasías y las emociones pueden estar muy alejadas de la persona que est presente corporalmente.
La intimidad sexual es la integración entre los sentimientos, los pensamientos y los impulsos y necesidades sexuales. Se desnudan el cuerpo y el alma.
En las parejas disfuncionales la intimidad es imposible; diversas barreras se oponen a ella: el rencor, el hastío, la pelea constante, el maltrato, la violencia verbal o física, la indiferencia, etc.
Por ello, la intimidad no es sólo estar juntos. Puede haber cercanía corporal y distancia emocional, donde las vidas corren por v¡as paralelas, que nunca se juntan.
La intimidad logra la confianza, la aceptación mutua, la reciprocidad, el placer por el compartir. Este proceso no se da de una vez y para siempre, se va creando paulatinamente y requiere ser alimentado para que subsista.


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