LA SEXUALIDAD ENTRE LOS 10 A 12 AÑOS DE EDAD. CHICHA Y LIMONADA. Lic. Virginia Martínez Verdier

Ya no son niños y todavía no son adolescentes, sin embargo en este período los chicos y las chicas comienzan a ensayar, tanto biológica como emocionalmente los cambios que los llevarán a la adolescencia.

Los cambios físicos ya comenzaron paulatinamente desde los 7 años de edad y se van acelerando después de los 10/11 años. Es el comúnmente llamado "estirón". La prepubertad se refiere al momento en que esos cambios biológicos se aceleran. Son acompañados por la preadolescencia que se refiere a los cambios emocionales.

El límite entre la prepubertad y la pubertad es difuso en relación a las edades, ya que a una misma edad se observan desarrollos diferentes en los diferentes chicos. Así mismo el estirón se inicia más tempranamente en las mujeres, precediendo a la primera menstruación.

El desarrollo genital se presenta con grandes variaciones en el tiempo, tanto en la edad de inicio como en su duración total. Esta última puede llevar entre dos años y medio y cuatro años.

Los cambios corporales relacionados exclusivamente con el aparato reproductor se denominan caracteres sexuales primarios. Están determinados por la influencia hormonal, fundamentalmente estrógenos en las mujeres y testosterona en los varones.

En las mujeres acaece la menarca (primera menstruación), a partir de la cual comienzan a liberarse los óvulos y a producirse el desarrollo de las mamas.

En los varones comienzan las poluciones nocturnas de contenido seminal. Su inicio no siempre indica capacidad reproductiva, ya que puede haber una infertilidad relativa hasta los 15/6 años por no haberse completado aún la maduración adulta de los espermatozoides.

Los caracteres sexuales secundarios son los cambios que ocurren en todo el cuerpo y que van conformando el cuerpo adulto. En ambos sexos aumenta la estatura, la sudoración, crece el vello pubiano y axilar, y se redistribuye la grasa corporal en forma femenina (caderas) y masculina (aumento de la masa muscular). En los varones se producen modificaciones de la voz y comienza a crecer la barba.

En relación a la preadolescencia, los chicos suelen actuar con las conductas que habían desarrollado habitualmente entre los 2 y 3 años de vida. Para desesperación de los padres, resurgen con la misma fuerza, pero en un cuerpo casi adulto, el oposicionismo, la rebeldía, la terquedad, el exhibicionismo, el gusto por la suciedad y el desorden o su reacción opuesta. El chico de este período es más inaccesible y es más difícil de controlar que en sus prinmeros años.

Sobresale su preocupación por saber sobre los órganos sexuales, su función, integridad y protección. En este período no se interesan aún por relacionar sus genitales con situaciones amorosas y su satisfacción.

Demuestran su curiosidad sexual a través de chistes, secretos y cuchicheos.

Es habitual el interés por coleccionar objetos o formar grupos.

Suelen aparecer síntomas transitorios para descargar tensión: miedos, tics nerviosos, dolores de cabeza, de estómago, comerse las uñas, tartamudear, jugar con sus cabellos, tocar constantemente todas las cosas.

Progresivamente los chicos comienzan a probar nuevos comportamientos abandonando los de su niñez, son inestables en sus conductas y emociones variando de un chico a otro y aún en un mismo chico.

La autoestimulación de los genitales es una actividad que se realiza naturalmente desde el nacimiento. Somos los adultos los que la significamos como positiva o negativa ante los niños. Durante este período los chicos la realizan en la intimidad, como modo de sentir placer, de canalizar ansiedades y de conocer su propio cuerpo; pero la masturbación no alcanza aún la imperiosidad de la adolescencia.

Los varones se relacionan casi exclusivamente con compañeros del mismo sexo. Son agresivos con las mujeres de su edad, las atacan, tratan de evitarlas, se muestran presumidos y burlones. Expresan una gran inquietud motora, voracidad, actitudes sádicas, lenguaje obsceno, rechazo por la limpieza, gusto por los olores, habilidad en la producción onomatopéyica y de ruidos y les encantan los juegos exhibicionistas.

Las chicas se dirigen más abiertamente al sexo opuesto; se muestran agresivas y seductoras en el juego del pseudoamor. Su mayor conflicto se manifiesta con la madre, necesitando "liberarse" de ella.. Se manifiestan como "señoritas", aceptando normas y comportándose adecuadamente a lo que se espera de ellas.

A esta edad, los chicos no son ni niños ni adolescentes, como diría el refrán popular "ni chicha ni limonada". Son justamente ambas cosas a la vez, chicha y limonada...