La sexualidad en tiempos del fútbol.  Lic. Virginia Martínez Verdier

 El inicio del Mundial de Fútbol despertó dudas, comentarios, discusiones tanto serias como humorísticas respecto a la vida sexual de los jugadores. ¿Pueden ellos mantener relaciones sexuales durante el Campeonato? ¿Su rendimiento deportivo, mejora o empeora? ¿Puede un hombre no tener relaciones sexuales por un mes? ¿Es saludable o dañino para él?

Mantener relaciones sexuales sólo produce un gasto de energía similar a subir dos pisos por escalera. ¿Podrá un futbolista subir dos pisos por escalera y luego salir a jugar el partido con eficacia?

La relación sexual en sí no sólo no produce daño sino que hasta puede mejorar el rendimiento. Pero es cierto, que también puede disminuirlo. Esta aparente contradicción se justifica en que no es la relación sexual la responsable de los efectos en el organismo, lo es el contexto en la que ella se produce. Si un varón tiene relaciones sexuales con su pareja habitual, en una situación placentera y distendida, ese encuentro elevará los niveles de las endorfinas, éstas son sustancias naturales estimulantes de nuestro organismo. Podemos reconocerlas en nosotros cuando estamos en una fiesta o en una reunión divertida y no sentimos sueño, las endorfinas nos están estimulando.

En cambio, cuando una relación sexual se produce en situaciones estresantes o tensas, como puede darse con en una relación ocasional o de sexo pago, donde el varón necesita demostrar y demostrarse su virilidad, nuestro organismo segrega otras sustancias, la adrenalina. Con ella en la sangre, nuestro organismo se prepara para la lucha, para la defensa y se tensiona por eso, luego de la relación sexual el agotamiento puede ser extremo.

Podemos pensar entonces que si los jugadores se concentran con sus parejas, y si tienen un buen vínculo emocional con ellas, será beneficioso para su rendimiento. Pero, por otro lado, que no lo hagan no significa que ellos no vayan a tener sexo, ya que la sexualidad también es autoerótica, en ese sentido, sería difícil controlar que los jugadores no la practi    quen. Imagino recursos medievales que denuncien con sonidos cuando sus manos se acercan peligrosamente a las zonas prohibidas del cuerpo.

En virtud de la información sobre el gasto energético con que iniciamos este articulo, concluimos que la masturbación tampoco es dañina para la salud ni para el rendimiento deportivo. Sin embargo, en este sentido, los prejuicios siguen presentes aún en los inicios del siglo veintiuno. Sabemos  que algunos varones no consideran sano practicarla, no se permiten seguir las sensaciones de su cuerpo por temor a ser considerados poco hombres (la picardía popular utiliza una palabra que no sería correcta dentro del texto de esta nota).

Y llegamos así a otro aspecto de la sexualidad masculina, si puede un varón estar un mes sin tener relaciones sexuales (compartidas o a solas). Es probable que la respuesta también se guíe por los prejuicios, mitos y creencias acerca de la expresión de la sexualidad de los hombres. Por eso, por esta vez,  se la dejo a su criterio ¿A usted, que le parece?