La marca cultural de la menstruación. Lic. Virginia Martínez Verdier

 

La menstruación es un ciclo biológico que se despierta en las  mujeres a partir de  los 11 a 15 años de edad. Culturalmente se considera que  su aparición   nos convierte en “señoritas”,  pues es la muestra de que dejamos la infancia para pasar paulatinamente a ser adultas, determinando  la capacidad de reproducirnos, es decir de tener hijos.

Culturalmente innombrable y ocultable, se la conoce como regla, período o ”asunto”. Hasta hace pocos años,  se estimulaba que la mujer no se  bañase, no practicara deportes bruscos, no se lavara la cabeza, no mantuviera relaciones sexuales.

Diversas culturas la consideraron y siguen aún haciéndolo, como una muestra de impureza y capacidad de contagio. Es por ello que en ellas  requiere de baños sagrados o de reclusiones mientras dura.

Más modernas, otras sociedades, aunque no aíslen a sus mujeres, las consideran “indispuestas”. Indispuestas ¿para qué? ¿Para tener relaciones sexuales? ¿Para hacer las tareas habituales de la vida cotidiana? Todavía existe en algún reglamento laboral, “el día femenino”,  por el cual se puede faltar al empleo con justificación.

Mitos (falsas verdades), creencias y prejuicios están fuertemente arraigados en este proceso biológico. Así como algunas mujeres incrementan su deseo sexual durante la menstruación, otras lo disminuyen, pudiendo sentirse hasta enfermas. En estas vivencias se entrelazan dificultades subjetivas y objetivas.

Subjetivamente, las primeras reacciones emocionales que experimenta una púber durante su primera menstruación, la acompaña durante toda su vida. A  veces estas primeras experiencias son desagradables o dolorosas, impregnadas de tabúes, mitos y fantasías  terroríficas. Por ello es importante  la comunicación saludable de los procesos de crecimiento y la educación sexual, como adquisición de capacidades positivas y no de miedos y problemas.

Las variables hormonales influyen en el erotismo personal disminuyendo o anulando el deseo sexual. Aunque algunos trastornos tienen una base hormonal y no son causados  por   desórdenes emocionales,  rechazo de la femineidad o inmadurez psicosexual, en otros casos será necesario evaluar la personalidad o el momento vital de cada mujer.

A veces el rechazo a tener relaciones sexuales durante la menstruación puede estar escondiendo temores a la intimidad o falta de deseo sexual generalizado.

Con respecto a las dificultades objetivas, el juego hormonal suele determinar cambios en algunas mujeres. Aproximadamente el 30% de las mujeres  padecen el síndrome de tensión premenstrual. Diez  días antes de menstruar manifiestan cambios en el humor  con incremento de sentimientos depresivos, irritabilidad, fatiga, reacciones violentas, con ira e irracionalidad.  Estos síntomas aumentan con la edad. Se producen cuando caen de golpe los niveles de progesterona.  Así mismo, el stress constante  o los  problemas emocionales serios provocan una brusca caída de esa hormona, produciendo los mencionados sentimientos negativos.

Otras mujeres se sienten muy excitadas los primeros dos días de la menstruación debido al  aumento de los andrógenos (hormonas masculinas). La lubricación vaginal es muy buena. Las relaciones coitales durante la menstruación alivian la tensión. La excitación sexual estimula la producción hormonal, lo que a su vez, alivia los efectos de la menstruación.

Durante el orgasmo las  contracciones del útero expulsan  el flujo menstrual  con gran presión.  A algunos varones y mujeres puede angustiarlos lo estético por la intensa sangre menstrual o por malestares físicos. Algunas mujeres  se sienten sucias o raras y se niegan la posibilidad de placer. Algunos varones también eligen tomar distancia en esos días. Pareciera que la sangre los impresiona o les molesta. En este sentido el diafragma es un buen aliado para retener el flujo menstrual durante una relación sexual.

Algunas mujeres manifiestan síntomas físicos desagradables, como vómitos, náuseas, cefaleas y dolores mamarios y genitales.

No está probado que el coito durante la menstruación produzca malestares físicos en la mujer. Desde el punto de vista fisiológico no hay contraindicaciones para ello. Hoy se sabe científicamente,  que la menstruación  no es indicio de debilidad o imposibilidad. Sin embargo, aún esas creencias continúan vigentes.

Resulta interesante ampliar la posibilidad de comprender que lo sexual es mucho más que lo exclusivamente genital.  Por ello, la posibilidad de tener relaciones sexuales no necesariamente genitales durante la menstruación es otra opción que tienen las parejas. No sólo no es dañino ni antihigiénico sino que puede ser beneficioso  porque  no condiciona al deseo sexual ni a la intimidad.

            Si  consideramos a la menstruación solamente como un proceso biológico, no invalidante para la mujer, sería más sencilla la relación afectivo-sexual de las mujeres y de su pareja con  este período que todos los meses aparece durante 3 a 7 días a lo largo de casi 40 años