LA FRECUENCIA SEXUAL - Lic. Virginia Martínez Verdier

Uno de los temas que más intriga a las personas, ya que los coloca en la duda de saber si son normales o no, es la frecuencia con que se relacionan sexualmente.

Estamos pensando en parejas estables, dado que en las personas solas la frecuencia suele ser aleatoria de acuerdo a sus valores sexuales, los intentos de búsqueda, la capacidad de conquista y la posibilidad de dejarse cortejar.

Alguna vez dijo algún estudioso que los seres humanos formamos parejas estables para asegurarnos satisfacer diversas necesidad vitales para nuestra subsistencia. Entre ellas, reproducir la especie, poder cuidar adecuadamente de nuestros hijos, tener asegurados el techo, el alimento y la protección, y también tener a mano una pareja sexual con quien poder satisfacer nuestros impulsos sin tener que salir permanentemente en su búsqueda. Es para pensarlo, ¿verdad?

En estas especulaciones dejo de lado la función del amor, y me refiero exclusivamente a la manifestación del deseo sexual casi instintivo. En el caso del instinto sexual, ¿cuál es la frecuencia normal de su aparición y necesidad de satisfacción?

Muchos no sabrán responder a esta pregunta porque no saben si su frecuencia es la normal. Otros dirán que lo normal es lo que ellos realizan. En general la diferencia de opiniones estará dada por la vivencia personal de satisfacción o de insatisfacción sexual.

Suele decirse que en los primeros años de pareja la frecuencia es mayor que ya que la pasión y el enamoramiento alimentan el deseo. Sin embargo existen parejas que aún jóvenes se encuentran sexualmente de manera espaciada; y otras, que ya maduras, se buscan casi diariamente. ¿qué es lo normal?

Solemos oir a amigos o amigas que se quejan de que su pareja no tiene el mismo ritmo en la aparición de su deseo, que se quedan con ganas o deben ceder aún sin ganas. Esta incompatibilidad en el surgimiento del deseo suele ser uno de los conflictos de pareja más habituales. La frecuencia estará dada por esa negociación, generalmente implícita que cada pareja hace.

Maitena lo patentiza en un chiste: Una señora le dice a otra: "Es que cada pareja tiene sus tiempos, ¿viste? Nosotros con mi marido sexualmente nos entendemos bárbaro, en veinte años, no discutimos ni una sola noche..." Su amiga, asombrada le pregunta: "¿Qué?, ¿tienen sexo todas las noches?". La señora le responde "No, nunca."

Es esperable que "entenderse bárbaro sexualmente" sea porque en esa negociación ambos salgan beneficiados. Si uno de ellos pierde por someterse, ambos pierden.