La escuela y la educacion a-sexual. Lic. Virginia Martínez Verdier

 

“Sabés que ayer Carlitos le miró la cola a María?”  “¡Juan y Ana se dieron un beso en el recreo!”  “ Nos parece que Alicia, la de tercer año, está embarazada”. “Mamá, ¿está mal que el tío de Marta la abrace y la toque y le diga que no cuente nada?”  “José se toca el pito adelante de todos”.

               Estos comentarios son  parte de la realidad cotidiana en las escuelas. Todos sabemos que estas cosas pasan. Que algunas son graves,  y que otras son simplemente, parte del descubrimiento infantil.  La escuela es testigo voluntario o involuntario del desarrollo de situaciones relacionadas con la sexualidad en todas las edades de los alumnos y que suelen crear conflictos en la comunidad educativa.  Pero muchas veces, los maestros y los directivos  no saben cómo encararlas

            Por otro lado, la realidad también nos muestra que el tema sexualidad es encarado siempre por los adultos, conciente o inconcientemente, voluntaria o involuntariamente, en cada gesto, en cada palabra, en cada actitud ante las cuestiones sexuales surgidas. Los docentes, quieran o no, positiva o negativamente, educan sexualmente. Así mismo lo hacen los padres, los amigos, los medios de comunicación, la sociedad toda. Esta es la Educación Sexual Informal o Socialización Sexual.

  Muchas veces, ante las propuestas profesionales  de encarar la prevención de las problemáticas sexuales con acciones específicas de Educación Sexual en las escuelas, surgen diversas alternativas de respuestas de sus directivos:

· Las negativas manifiestas porque consideran que se fomentaría el libertinaje, la práctica desordenada e irresponsable de la sexualidad.

· Las negativas que nunca llegan a explicitarse.

· Las aceptaciones que tardan en implementarse o no se implementan nunca (por motivos económicos, porque los docentes no quieren ocupar su tiempo libre en capacitación o porque no se encuentra el tiempo dentro del horario escolar).

· Las discusiones permanentes en los niveles de decisión acerca de si realizar o no la actividad.

· La aceptación solamente de una charla informativa biológica, dirigida a los alumnos, en la que los docentes, muchas veces no participan.

            La realidad nos sigue mostrando que los proyectos de educación sexual en las escuelas que se van llevando a cabo, lo hacen en las “más progresistas”, donde los directivos se interesan por el tema. Este tipo de actividades, dirigidas a los alumnos, los docentes o los padres, son esporádicas y duran un tiempo determinado; ¿cuánto dura su efecto?  La respuesta dependerá de la individualidad de cada padre, docente o alumno. De lo que cada uno se haya movilizado o no para continuar trabajando el tema.

Para hacer una Educación Sexual planificada metodológicamente, con la intención explícita de lograr modificaciones positivas y que abarque a la comunidad en su totalidad, es que se hace necesaria su implementación legal en las Escuelas de todos los niveles educativos.

La Educación Sexual adecuada y eficaz de los adultos debería ser permanente, ya que serán ellos quienes trabajen permanentemente con los chicos y les transmitirán sus ideas y sentimientos quieran o no. Es imprescindible que los docentes se capaciten para poder comprender y abordar los temas sexuales cotidianos. Una charla sin continuidad es como tirar una gota de agua en la tierra reseca:  no produce el efecto deseado. Es fundamental motivar a los docentes, para que -aunque hubiera una Ley de Educación Sexual - ésta pudiera llevarse realmente a cabo

El objetivo principal de la Educación sexual es lograr que  cada persona integre de un modo armónico y positivo su dimensión sexual dentro del conjunto de su personalidad y de sus relaciones, y que ésta sea un factor de crecimiento, maduración y bienestar. En este sentido la educación apunta a la Prevención de la enfermedad y promoción de la salud.

    Los objetivos generales de la Educación Sexual incluyen la adquisición de conocimientos, el estímulo de la solidaridad, el respeto y el afecto, la estructuración sana de la identidad, la formación de un sistema de valores sexuales que permita la libertad y la coherencia en las conductas cotidianas, el aprendizaje de acciones determinadas para la prevención y el abordaje de graves problemas como la violencia, el abuso y la explotación sexual infantil.

             Los objetivos específicos de la Educación Sexual se delinean  de acuerdo a las edades, desde el Jardín de Infantes hasta el último año de la Escuela secundaria. Así mismo, los niveles Terciarios y Universitarios de las Carreras de la Salud, la Educación y las Ciencias Sociales también deberían incluir en sus programas la temática de la sexualidad, para que sus graduados puedan realmente transmitir salud sexual a sus asistidos.

Impartir Educación Sexual es complicado; pero no es imposible. Sólo es cuestión de proponérselo para saber qué hacer cuando las dificultades se presenten y para que la Escuela deje de ser sólo un testigo y pase a ser un mediador en el aprendizaje de la sexualidad, dentro del marco de la educación para la salud y de una adecuada calidad de vida.