INSATISFACCION SEXUAL MASCULINA. Lic. Virginia Martínez Verdier

Los varones -presos de su anatomía- tienen un funcionamiento sexual más complicado que las mujeres. Esto los hace más proclives a padecer diferentes perturbaciones en su respuesta sexual (deseo, excitación y orgasmo).

Pero también -presos de la cultura- muchos varones viven su sexualidad atrapada en mitos y prejuicios que limitan su capacidad placentera. Cuando tienen dificultades sexuales, generalmente sienten que su masculinidad está en peligro. La cultura nos fue enseñando que un "verdadero hombre" siempre "debe" funcionar, y bien. Esta creencia está arraigada tanto en varones como en mujeres.

Es importante que el hombre recapacite acerca del lugar que le da a su vivencia real de placer y donde ubica la posibilidad de lograrlo. Los mensajes culturales enseñaron a los varones a remitir su gratificación exclusivamente a sus genitales; de hecho, la erección y la eyaculación pueden acaecer en escasos minutos. Sin embargo, el que un varón eyacule o no, no significa que haya gozado sexualmente. La vivencia de satisfacción es decoficada por el cerebro; como somos seres humanos, un reflejo mecánico que no incluya áreas emocionales reduce el impulso sexual a una descarga meramente higiénica.

Las diferentes piezas del "Rompecabezas sexual" -educación, personalidad, salud física, influencia cultural, relación de pareja, estilo de vida, etc.- van entremezclándose para lograr armarlo con mayor o menor armonía y satisfacción.

 

Muy sintéticamente, las Disfunciones sexuales masculinas son:

 

 

voluntariamente cuándo la realizará.

alcanzar su orgasmo tarda muchos minutos en hacerlo.

 

Estas dificultades pueden ser de origen orgánico o emocional. Sólo un buen diagnóstico puede determinarlo. Acorde a las causas, los abordajes terapéuticos difieren o se complementan.

La profundidad de la disfunción depende de si el problema es desde siempre o aparece en determinado momento de la vida, y de si surge en todas las situaciones sexuales o sólo en alguna.

La posibilidad de solucionar las perturbaciones sexuales a través de un tratamiento específico, está determinada, fundamentalmente, por cada persona, por su búsqueda de integración emocional y por su deseo de cambio y superación.