...Y si lo dice el tango...Así será. Pero... ¿Así será?
Los valores y normas de una sociedad en un tiempo histórico determinado son transmitidos a través de sus dispositivos culturales. La socialización es generada por la familia, por la escuela, por las expresiones artísticas y por los medios de comunicación.
Estos mandatos sociales determinan las conductas de las personas. Existen quienes no se plantean su veracidad y los cumplen incondicionalmente. En el otro extremo están quienes se rebelan, pero en algún momento suelen sufrir por ser diferentes o “inadaptados”. Pensar o sentir distinto tiene su precio.
El
considerar que las mujeres somos sensibles, sensitivas y afectivas y que los
varones son fríos, esquemáticos e inexpresivos, condiciona las actitudes
personales e, incluso, puede dejar a algunos fuera del “ser varón” o “ser
mujer” de acuerdo a la sociedad en la que viven.
Sexualmente
hablando, la capacidad del varón para conectarse con la ternura y otros
sentimientos, no lo hace menos “macho”, en realidad lo hace más “ser
humano”.
La posibilidad de sentir, de saber qué siente, cómo y porqué, y de
expresarlo le permite el desarrollo de una personalidad integrada
y de vínculos afectivos equilibrados.
Ya
en el siglo XXI, ¿será tiempo de
escribir otras letras de tango?