“Un hombre macho no debe llorar...” Lic. Virginia Martínez Verdier

             ...Y si lo dice el tango...Así será. Pero... ¿Así será?

 Los valores y normas de una sociedad en un tiempo histórico determinado son transmitidos a través de sus dispositivos culturales. La socialización es generada por la familia, por la escuela, por las expresiones artísticas y por los medios de comunicación.

Estos mandatos sociales determinan las conductas de las personas. Existen quienes no se plantean su veracidad y los cumplen incondicionalmente. En  el otro extremo están quienes se rebelan, pero en algún momento suelen sufrir  por ser diferentes o “inadaptados”. Pensar o sentir distinto tiene su precio.

El considerar que las mujeres somos sensibles, sensitivas y afectivas y que los varones son fríos, esquemáticos e inexpresivos, condiciona las actitudes personales e, incluso, puede dejar a algunos fuera del “ser varón” o “ser mujer” de acuerdo a la sociedad en la que viven.

Sexualmente hablando, la capacidad del varón para conectarse con la ternura y otros sentimientos, no lo hace menos “macho”, en realidad lo hace más “ser humano”.

            La posibilidad de sentir, de saber qué siente, cómo y porqué, y de expresarlo le permite el desarrollo de una personalidad integrada  y de vínculos afectivos equilibrados.

Ya en el  siglo XXI, ¿será tiempo de escribir otras letras de tango?