Histerectomía
y sexualidad. Lic. Virginia Martínez
Verdier
Se
llama histerectomía a la extirpación de los órganos genitales
femeninos internos (ovarios, trompas de Falopio y útero). Más allá
del dolor por estar atravesando una enfermedad que lleva
este tipo de tratamientos, se agrega al sufrimiento por la integridad física,
la creencia de que una mujer que pasa por esta situación verá disminuida su
capacidad de goce sexual.
Esta creencia, basada en la ignorancia, el desconocimiento y en mitos sexuales, puede producir tanto en la mujer como en su pareja la impresión de que su vida sexual ha finalizado.
La sexualidad cumple con dos funciones básicas: la reproductiva y la placentera. Cuando una pareja pierde la capacidad de reproducirse, por razones físicas o por la llegada de la menopausia, mantiene viva la posibilidad de sentir placer, si así se lo permite.
“Fui vaciada”, es la frase habitual después de la histerectomía. La frase en sí suena trágica y muestra la vivencia emocional negativa de quien pasó por esa experiencia. Generaliza la ausencia de los órganos genitales internos como el vacío de todo el cuerpo. Como dejar de ser mujer, como dejar de ser persona.
Los
órganos genitales internos no condicionan el placer sexual. Las mujeres tenemos
un órgano exclusivo para el placer que es el clítoris y está ubicado
en la parte superior de la vulva. Luego de una intervención quirúrgica
interna, los genitales externos permanecen intactos, por lo cual, tanto
anatómica como funcionalmente las mujeres que pasan por estas situaciones
mantienen su capacidad de goce sexual.
Es
cierto que, generalmente luego de este tipo de intervenciones, el estado de ánimo
decae pudiendo llegar a establecerse una depresión reactiva a la operación.
En esos casos, la falta de interés y deseo sexual se relaciona con el
estado emocional y no con la operación en sí. El tiempo y un tratamiento que
acompañe y ayude a superar la crisis permitirán restablecer el equilibrio
perdido y con él, el placer y las ganas de vivir.