El Erotismo - Virginia Martínez Verdier

La sexualidad es una energía que nos acompaña toda la vida. Incluye las sensaciones de nuestro cuerpo, en soledad o en nuestros vínculos con los demás, proporcionándonos placer y satisfacción.

Cada persona da a su sexualidad diversos sentidos. Entre otros, puede ser: algo importante o despreciable, un medio para la procreación, una defensa contra la soledad, una forma de comunicación, una forma de agresión, un deporte, el amor, el arte, una huida, una fuente de autoestima, una forma de expresar afecto, un deber, un placer, una función biológica, un desafío, un antidepresivo, un somnífero, una lucha por el poder.

A diferencia de los animales, los seres humanos tenemos la posibilidad de hacer de nuestra actividad sexual una actividad erótica, desprendida de la exclusividad de la reproducción. El erotismo es una experiencia ligada a la vida y a la pasión. Su finalidad es paliar la angustia por la soledad alcanzando la fusión con otro pero sin dejar de ser uno mismo.

Los seres humanos pasamos por situaciones comunes que son culturalmente eróticas y por necesidades eróticas que son exclusivamente individuales. Además los varones y las mujeres tenemos características eróticas culturalmente diferentes. Es importante que en la elección de una pareja las características eróticas tengan puntos de coincidencia para lograr armonía sexual.

Como el erotismo es uno de los aspectos de nuestra propia vida interior, las características de la pareja que buscamos responden a ese mundo interior. De acuerdo a nuestra historia, a los modelos y mandatos recibidos, nuestras creencias, nuestra ideología y nuestro momento vital elegimos determinados estímulos externos que nos sensibilizan más que otros.

Nuestros sentidos (olfato, vista, gusto, tacto, oído) son los que nos conectan con el mundo exterior y los que nos permiten expresar nuestro erotismo.

El erotismo es una forma de conocimiento de nuestro cuerpo y nuestros deseos, y del cuerpo y deseos del otro; por ello el verdadero erotismo se expresa cuando cada uno trata de comprender al otro, cuando hace lo que le gusta y a la vez está  haciendo lo que le gusta al otro.

Históricamente ligado a la prohibición y la transgresión, si se convierte en repetición, deber y costumbre, el erotismo muere. En ese sentido las parejas tienen el desafío de mantener vivo al erotismo recurriendo para ello a la toma de una activa decisión de creatividad compartida.

Tanto el erotismo como la pornografía despiertan el deseo sexual. ¿Cuál es el límite entre ambos? En primer lugar el límite está  dado por la sociedad y la época histórica de cada cultura. Aquello que en el siglo pasado podría haber sido catalogado como pornográfico, en nuestra época puede ser considerado erótico. Por otro lado, el límite también depende  del estilo personal de cada uno.

Sin embargo, podemos arriesgar la idea de que en la expresión social del erotismo se trata a la sexualidad en cuanto sugestión, alusión y simbolismo del encuentro. En cambio, en las manifestaciones de la pornografía las expresiones son explícitas, descriptivas de mecanismos sexuales, desprendida de las emociones. Existen diversos tipos de manifestaciones pornográficas con diferentes gradientes, desde los que limitan muy cerca de lo erótico hasta los que están francamente alejados.

Por otro lado, es dable pensar que en nuestra sociedad de consumo el sexo vende, por lo cual la pornografía también puede ser un buen negocio que comercializa el sexo.

Si la finalidad del erotismo es la fusión con el otro y sabemos que existen personas que se vinculan "eróticamente" a través de una computadora. ¿Qué pasará con el erotismo encerrado en ese intercambio.? Internet permite alcanzar el mundo, pero también puede estimular el aislamiento. Es una nueva posibilidad de encuentro, que aprovechada como puente al conocimiento real facilita la conquista. Sin embargo, el erotismo exclusivamente informático que permite la desconexión afectiva entre personas y protege de los riesgos al que todo vínculo expone, aísla de la posibilidad de vibrar emocionalmente con un otro real.

En este fin o principio de milenio los seres humanos tenemos a nuestra disposición numerosos caminos de encuentro y desencuentro entre nosotros. Ojalá que sepamos descubrir los mejores.