¿Educación  o abuso sexual? Lic. Virginia Martínez Verdier

El tema del abuso sexual a menores de edad está siendo una lamentable noticia en muchos países. Hace un tiempo, en Argentina,  fuimos sorprendidos con dos noticias sobre actitudes de docentes relacionadas con la sexualidad en la escuela. Sin contar con mayores elementos que los de las noticias periodísticas, creo que ambas nos abren una buena oportunidad para pensar sobre el tema y sus repercusiones en la escuela y en toda la comunidad educativa.

 

El accionar de los docentes en materia de  sexualidad ¿es educativo o abusivo?

 

Vayamos a las noticias: Un docente decide proyectar a sus alumnos de 5 años el video educativo “¿De dónde venimos?”.  Los padres se quejaron por haberlo mostrado sin su autorización. En ese sentido, los padres tienen razón, ya que ellos deben supervisar previamente los materiales didácticos, especialmente aquellos que influyen en la ideología familiar.

El video en cuestión es de muy buena calidad educativa y es un elemento que estimula el aprendizaje de la sexualidad desde un contenido cálido, serio, tierno y real. Obviamente, es una herramienta que necesita de elaboración previa y posterior, incluyendo a los padres en el trabajo sobre el tema.

 

El otro docente, según la noticia, explicó a un grupo de alumnos varones de 11 años qué es la masturbación. Sin embargo, esa explicación fue decodificada como corrupción de menores. Desconozco el contexto y la situación real, sin embargo,  informar a los chicos ante sus preguntas no sólo no es abusivo, sino que es eminentemente educativo.

 

El límite entre una y otra actitud es claro. Quien corrompe, no piensa en el bien del otro, sino que, desde una estructura perversa de personalidad, responde a sus propios impulsos eróticos y violentos.

 

Quien educa, lo hace seriamente, aunque no solemnemente, y tiene siempre en cuenta el derecho de los niños a recibir una educación sana que los forme como adultos responsables, equilibrados y libres. Parte de esa educación se transmite a través de la información.

 

Las dos situaciones planteadas además de crear el interrogante de si fueron abusivas o educativas, plantean otro problema: El rol de los docentes ante la sexualidad en la escuela.

Aunque ésta sea negada, la sexualidad y sus consecuencias existe siempre en la vida cotidiana escolar.  Desde lo negativo, embarazos no deseados, embarazos adolescentes, enfermos de sida, abuso y violencia sexual,  compulsiones sexuales son  realidades presentes o escondidas en la vida diaria. También el amor,  la alegría por la llegada de un hermanito,  el casamiento de una maestra, el embarazo deseado, la curiosidad infantil sobre las diferencias entre los sexos, los ensayos de noviazgo, los encuentros y desencuentros entre los nenes y las nenas forman parte de la vida cotidiana en la escuela.

¿De esto se habla no se habla? Aunque no se hable, los hechos existen.

Muchos maestros no se animan a encararlos, tal vez porque no saben cómo hacerlo pero también porque temen a que los padres los acusen. Pocos maestros se preocupan por capacitarse y por tomar la iniciativa de la educación sexual de sus chicos.

 

Me pregunto, estas noticias dadas desde lo negativo o, incluso desde lo delictivo, pueden paralizar a otros docentes para  accionar educativamente en sexualidad? Si ellos no se hacen cargo, ¿quién entonces?