Dificultades sexuales.  Lic. Virginia Martínez Verdier

             La sexualidad como acto erótico no exclusivamente instintivo es uno de los aspectos que nos diferencia a los seres humanos de las demás especies animales.

           

Somos sexuales para reproducirnos, eso tenemos en común con todos los seres vivos, pero también somos sexuales por el placer que nos produce serlo.

 

            Esta explicación, aparentemente lineal y sencilla no lo es cuando hablamos de personas. Nuestro cerebro y nuestras emociones se interponen entre los designios de la naturaleza, vencidos a veces por los mandatos de la cultura en la que vivimos.

 

            Ser sexuales con satisfacción, espontaneidad y alegría no es una capacidad fácil de lograr. Depende de muchos factores que  interrelacionados  nos habilitan o no a la libertad en la expresión sexual. Aspectos orgánicos, afectivos, sociales, históricos, situacionales, educativos y personales están al acecho.

 

            Las dificultades sexuales tienen diferente sintomatología. Sin embargo todas tienen en común algunos elementos:

·         Pueden ocurrir desde el inicio de la vida sexual activa o haber funcionado bien hasta que aparecen en determinado momento.

·         Pueden ser estimuladas por una situación particular (un lugar, un tipo de pareja) o suceder en todas las situaciones sexuales.

·         Pueden ocurrir a veces o siempre.

 

Si la perturbación ocurre desde siempre, en todas las situaciones y todas las veces, su resolución es más complicada.

 

Si aparece en determinado momento de la vida, ocurre a veces o sólo con  estímulos específicos su solución está más facilitada.

 

Sin embargo, la mayor o menor facilidad para encarar los trastornos sexuales dependerá fundamentalmente del deseo de superación y de la decisión personal de comenzar realmente a disfrutar de la capacidad de goce que nos fue dada a los seres humanos.