Después
del parto: de lo ideal a lo real. Lic.
Virginia Martínez Verdier
Suele suponerse que luego del nacimiento todo se dará espontáneamente
porque "el instinto materno" guiará a la mujer hacia el camino
correcto, siendo este un período ideal y maravilloso. Detengámonos en estas
ideas.
Las
vivencias y emociones sentidas en esta etapa conocida como puerperio,
son muy fuertes y pueden llevar a la novel mamá a confundir el afecto por su
hijo. Recordemos que el puerperio es una crisis vital, y como toda crisis tiene
aspectos negativos que serán necesarios superar para lograr el crecimiento.
Los sentimientos maternos en estos primeros momentos son típicos de este especial período, pero también suelen estar relacionados con situaciones anteriores en la vida de esa mujer. Una personalidad femenina débil o infantil, así como los mitos y las creencias que condicionan la visión ser mujer-ser madre, o una relación conflictiva de pareja influyen en el desarrollo sano de la maternidad y en el equilibrio emocional personal.
De hecho, el puerperio psicológico se extiende aproximadamente hasta el
año, en el cual cada miembro de la familia logra ir adaptándose a la nueva
situación. La sensación de tristeza, agobio y confusión son sentimientos
habituales en los primeros tiempos después del parto.
Además,
es bastante común que el deseo sexual desaparezca ya que la mamá dedica su
energía a su nuevo rol y también a sus otros hijos, y se olvida de ella como
mujer con necesidades afectivas y de contacto corporal.
El
estado de tristeza y desubicación puede expresarse en diferentes grados según
cada mujer. Aunque estos sentimientos son habituales, es de esperar que con el
paso de los meses, la mujer pueda recuperar su estado anímico equilibrado.
Cuando,
entre los 6 meses y el año después del parto la mujer no puede reacomodarse a
su nueva realidad, la rechaza
o la niega y se paraliza, significa que la
depresión se ha instalado.
En
general, en estos casos, la lucha se juega en tres frentes fundamentales:
·
dejar de ser niña/hija,
·
ser mujer sexual o
·
ser madre.
La
exclusividad en la expresión de alguno de estos frentes dejando de lado los
otros, deteriora el desarrollo
saludable como mujer y como madre.
Es
necesario estar atentos a la evolución del bebé en su primer año de vida.
Pero también es fundamental
la evolución emocional de esa mamá; ya que el vínculo que establezca
con su hijo y con su marido -como hombre así como
el lugar que le dé como padre- dejará marcas indelebles en la
personalidad de cada integrante de esa familia.