CUESTION DE TAMAÑOS - Lic. Virginia Martínez Verdier

Hablar del tamaño del pene y su relación con el placer sexual femenino es uno de los temas más difíciles de abordar para un especialista divulgador del conocimiento sexológico. Tanto por los prejuicios que aún imperan en nuestra sociedad, porque todavía hay temas “de los que no se habla” y también porque no todos los sexólogos opinamos lo mismo en este caso específico.

Si nos preguntan a varios especialistas en Sexología acerca de la influencia del tamaño del pene en la satisfacción sexual de la mujer, cada uno tendrá una respuesta diferente apoyada tanto en su ideología personal como en su propia experiencia profesional y de vida.

El tema del tamaño del pene preocupa mucho a los varones y, a algunos los hace sentir más o menos potentes y masculinos. Por esa razón, desde la Sexología se desmitificó la idea de que un pene grande produce mayor placer en la mujer y se hizo fundamental hincapié en la calidad del encuentro sexual y del control eyaculatorio del varón. Por lo tanto, según el sentido emocional que cada hombre o mujer le den al tamaño del pene es como lo vivirán, más allá de la realidad anatómica.

Para poder comprender a qué me refiero con “sentido emocional” en lo que respecta a las mujeres, recordemos que las vivencias adultas acerca de la sexualidad están básicamente marcadas por las experiencias de los primeros años de vida, aunque obviamente, el transcurrir de las diversas etapas vitales también dejan aprendizajes sexuales. El “mapa del amor” es un esquema mental que consiste en el tipo de amante ideal y las conductas amatorias satisfactorias personales. Este esquema se irá reproduciendo a lo largo de la vida en esa búsqueda ideal. Por eso, cuando se dice “hay piel” o “hay química” es porque esa persona se encontró con alguien que le recuerda a su amante ideal.

El “mapa del amor” es una estructura que se va construyendo desde que nacemos y se establece firmemente antes de los 8 años de edad. Depende de las experiencias infantiles positivas y negativas en relación a la sexualidad. El modo de nuestros padres de tratarnos, el modo de tratarse entre ellos, la manera de los padres de mostrar su cuerpo, exhibiéndolo desnudo o tapándolo todo el tiempo. Los mensajes verbales y gestuales, que pueden ser contradictorios o no, las fantasías que tengamos, los juegos sexuales infantiles, la actitud de los adultos ante ellos, una educación represiva o permisiva, y el extremo de situaciones de violencia o abuso sexual visto o padecido.

Cada persona vivirá la sexualidad como algo sano, agradable o, en el otro extremo como algo peligroso, o, a modo de defenderse, con indiferencia, frialdad, negación. En la vida de las personas en general hay diversas tonalidades, no tan extremas. Las experiencias posteriores a los 8 años también influyen en las vivencias con respecto a la sexualidad, pero las marcas fundamentales están establecidas en la infancia.

Volviendo a la influencia del tamaño del pene en la satisfacción sexual femenina, al relacionarlo con las experiencias sexuales infantiles, entre los 3 y 6 años se desarrolla la curiosidad por los genitales, su funcionamiento y su producción (embarazo). Imaginemos a una nena de 4 o 5 años que mira con curiosidad a su papá cuando está en el baño o con calzoncillos, eso la estimula sexualmente y serán imágenes inconcientes que se movilizarán en la adultez. Suponiendo que ese papá sea distante, hosco o agresivo, ella le temerá y su excitación estará ligada al miedo. Si su papá es cariñoso, atento, protector, quedará fijado ese estilo de acercamiento mezclado con las imágenes de lo genital que haya descubierto en sus investigaciones infantiles a través de los niños y los hombres que estén cerca.

En el caso de abuso sexual infantil, un hombre puede mostrar directamente su pene, frotarlo por el cuerpo de la nena o hacérselo besar. Esas imágenes traumáticas pueden hacer que el pene sea vivido como peligroso o invasivo de la propia intimidad.

Ya en la vida adulta, una mujer que ha construido un mapa del amor dándole preminencia al tamaño del genital masculino, se erotizará con mayor facilidad ante un pene grande. En cambio, otra mujer que le dio preminencia negativa puede sentir miedo a ser lastimada y disminuirá su sensaciones eróticas pudiendo llegar hasta el rechazo o la frialdad. Lo que cada una de esas mujeres sienta genitalmente estará influido por la vivencia previa de erotización o no.

También hay elementos anatómicos a tener en cuenta. Dicen algunos sexólogos que en erección todos los penes son de igual tamaño, pero eso no es cierto. Considerando lo estrictamente biológico, para la sensación de satisfacción femenina no importa el largo del pene porque la sensibilidad vaginal sólo se da en el tercio externo. Pero, fisiológicamente es real que un pene ancho permite un mayor roce con las paredes de la vagina, especialmente en el tercio externo que es el que puede disparar el orgasmo en las mujeres que tienen punto G. Por otro lado, recordemos que el clítoris es el órgano sexual que dispara el orgasmo en la totalidad de las mujeres.

Suele oirse decir que hay penes que bailan en vaginas muy distendidas, por ejemplo después de un parto o en mujeres que tienen naturalmente más laxos los músculos que rodean a la vagina, en ese caso la ausencia de contacto impide las sensaciones placenteras de roce.

 

En síntesis: Ante la pregunta de si el tamaño del pene influye en la satisfacción sexual femenina cada persona tendrá una respuesta estrictamente individual. Lo social, lo psicológico y lo anátomofisiológico están integrados de tal manera que las verdades no son absolutas, parafraseando al poeta “todo es según el color del cristal con que se mira”.