Aprendizaje de adultos  en educacion sexual.  Lic. Virginia Martínez Verdier

 Habitualmente oímos personas que plantean “¿Estudiar? A mi edad?, ya es tarde para eso”. Sin embargo, sabemos que la necesidad y capacidad de aprendizaje no desaparecen con la edad., sólo se modifican y/o adaptan a las nuevas etapas vitales.  Darse la posibilidad de realizar proyectos e incorporar nuevos conocimientos nos mantienen conectados con la vida.

Me ocupo de capacitar adultos –docentes y profesionales- en un tema específico: la sexualidad. En ese sentido, todos nacemos sexuales pero vamos aprendiendo a serlo a lo largo de la vida. A través de las experiencias y de la adquisición de los valores y modelos que nos transmite la sociedad en que vivimos.  Nuestra familia, amigos, docentes, medios de comunicación nos transmiten ideas muchas veces disímiles creando confusión, miedos, rechazos y hasta automatismos consumistas en relación a la sexualidad. Es la socialización sexual o educación sexual informal.

Esos mismos mensajes solemos transmitirlos -conciente o inconcientemente- a aquellos que asistimos o educamos.  Por ello, es imprescindible que los adultos nos planteemos la posibilidad de educarnos sexualmente con metodologías específicas de aprendizaje que nos permitan rever nuestros mitos, miedos, prejuicios, creencias sexuales, y reelaborar nuestro sistema de valores sexuales. Así podremos transmitir salud en vez de confusión o enfermedad.

La metodología educativa en educación sexual de adultos, se adapta a los objetivos específicos perseguidos según sean padres, docentes, profesionales y el tiempo disponible para realizar las actividades. Pero la idea fundamental es trabajar tanto desde impartir conocimientos teóricos como el facilitar la reflexión y discusión de esos mismos conocimientos. En ese sentido, los talleres con juegos educativos son sumamente útiles.

El objetivo principal de la Educación sexual es lograr que  cada persona integre de un modo armónico y positivo su dimensión sexual dentro del conjunto de su personalidad y de sus relaciones, y que ésta sea un factor de crecimiento, maduración y bienestar. En este sentido la educación apunta a la Prevención de la enfermedad y promoción de la salud.

            Los objetivos generales de la Educación Sexual incluyen la adquisición de conocimientos, el estímulo de la solidaridad, el respeto y el afecto, la estructuración sana de la identidad, la formación de un sistema de valores sexuales que permita la libertad y la coherencia en las conductas cotidianas, el aprendizaje de acciones determinadas para la prevención y el abordaje de graves problemas como la violencia, el abuso y la explotación sexual infantil.

            La educación sexual permanente de los adultos permitirá, en algún momento, cortar el círculo vicioso de la transmisión de actitudes negativas hacia la sexualidad -tanto por excesiva inhibición como por  excesiva mecanización-. La calidad de vida está en juego.