AMOR Y SEXUALIDAD. Lic. Virginia Martínez Verdier

En el hemisferio sur estamos en primavera, estación del año tradicionalmente ligada al amor. Puede ser una buena oportunidad para reflexionar acerca de nosotros mismos y de nuestras ideas con respecto a este profundo sentimiento.
Es mi intención de que esta nota la vaya escribiendo Ud. a medida que la lea; ya que, justamente, como el amor es un sentimiento, pueden haber tantas ideas sobre él como personas pensándolo. El amor es un fenómeno fundamentalmente subjetivo. Lo invito a incursionar en su propia subjetividad. Lo acompañar? con mis preguntas, a las que espero, Ud. encuentre sus mejores respuestas.

¿Cómo aman los varones?
¿Cómo aman las mujeres?
¿El amor, es para todos lo mismo?
¿Varones y mujeres amamos de la misma manera?
¿Qué ingredientes debe tener el amor?
¿Qué necesito para sentirme pleno/a?
¿Qué es el sexo para mi? ¿Una manera de expresar amor o de satisfacer necesidades solamente físicas?
¿Podría enamorarme de alguien que no me atrajera sexualmente?
¿Qué necesito sentir para que un encuentro sexual me resulte satisfactorio?
¿Cuándo aprendo más acerca de lo que me complace sexualmente? En relaciones duraderas o en breves períodos de intimidad con diferentes personas?
¿Cómo es un/a buen/a amante para mi? Alguien diestro en técnicas sexuales o alguien capaz de desarrollar una comunicación sensual intensa con su pareja?
Puede separarse la atracción física del amor?
La pasión es necesaria en el amor?

Personalmente pienso que es bueno que los seres humanos reflexionemos y aclaremos nuestro Sistema de Valores. El AMOR es un valor fundamental en la vida de las personas. Es la energía que acompaña, respeta y protege; es el alimento imprescindible en los primeros años de vida y muy necesario para un crecimiento equilibrado, sano y armónico. El amor es una de las respuestas al conflicto de la existencia humana: la angustia por la soledad.
El amor, además de ser un sentimiento, también es comunicación, compromiso y decisión; es un desafío constante.
El amor en la pareja no siempre es maduro y sano. A veces puede ser una ilusión o una manera de cubrir otras necesidades. El amor maduro permite conservar la individualidad propia, son uno sin dejar de ser dos. Para poder amar realmente al otro, primero es necesario que nos amemos a nosotros mismos, respetándonos y sabiéndonos valiosos, sin tener que buscar al otro para que nos respete y valore. Una persona equilibrada es capaz de dar y recibir amor, placer, felicidad, ternura, intimidad y confianza.
En relación con la sexualidad, la pasión es uno de los ingredientes del amor, y el más difícil de sostener con el paso del tiempo. En este sentido, la capacidad de mantener el amor hacia una misma persona dependerá de la importancia que cada uno le dé a la pasión, ya que aquellos que la necesiten siempre viva probablemente irán buscándola en otros a medida que sienten que se apaga. Otros, en cambio, logran transformarla en sensaciones de serenidad, seguridad y conocimiento recíproco que hace plena su vida sexual.
Tal vez el problema conyugal surja cuando los miembros de una pareja no coincidan en el lugar que le dan a la pasión en el amor; por lo cual, si cada uno busca caminos diferentes para mantenerla éstos los llevarán inevitablemente al desencuentro.
Considero que en este fin de milenio en que prima la adoración por el consumo rápido y despreocupado, tanto en la vida como en los vínculos, tenemos que tener cuidado de no quedar atrapados en un sexo impersonal por cumplir con nuevos mandatos sociales.
Por otra parte, el sentimiento profundo de amor se logra pocas veces en la vida. Sexualmente, las personas manifiestan diferentes niveles de satisfacción emocional; es posible que el más pleno sea con amor. Pero otros encuentros sin amor también pueden ser satisfactorios si contienen componentes afectivos como el cuidado, el respeto, el cariño y la amistad.
Es importante que cada persona sepa qué es lo que necesita en su vida afectiva y luche denodadamente por lograrlo. Recordemos al poeta cuando dice: "He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer: no he sido feliz".