3 a 5 AÑOS. LA EDAD DEL DESCUBRIMIENTO SEXUAL. Lic. Virginia Martínez Verdier

La sexualidad es una parte de la personalidad. Nos atraviesa a lo largo de la vida. El hacerlo positivamente o no dependerá, en gran medida, de las vivencias, enseñanzas y experiencias de la primera infancia.

Durante la edad habitual del transcurrir del Jardín de Infantes la sexualidad se expresa en todo su esplendor, ya que aún los chicos no tienen internalizadas totalmente las normas de lo que se debe y no se debe hacer y de lo público y lo privado.

Los niños de esta edad comienzan a descubrir que corporalmente no somos todos iguales. Que aunque tenemos muchos parecidos (dos piernas, dos brazos, una boca, etc.) hay una parte del cuerpo humano que es diferente en los varones que en las mujeres.

 

¡Gran descubrimiento para ellos y a la vez gran confusión y duda!

 

La curiosidad sexual desinhibida y abierta suele ser el terror de los adultos cercanos, generalmente padres y maestros. Los chicos se preguntan y nos preguntan:

 

- ¿Porqué las mujeres y los varones somos diferentes?

- ¿Porqué las nenas hacen pis sentadas?

- ¿Porqué las nenas no tienen “pito”?

- ¿Cómo se hacen los bebés?

- ¿Cómo llega a la panza de la mamá?

- ¿Cómo nace un bebé?

- ¿Porqué el “pito” se me pone duro cuando lo toco?

- ¿Cuando sea grande, voy a poder tener bebés?

- etc., etc., etc..

 

Entre los 3 y los 5/6 años los chicos se van convirtiendo en “hombrecitos” y “mujercitas”. Comienzan los “noviazgos”, los besos, el mostrarse los genitales o jugar a montarse uno sobre el otro imitando imágenes transmitidas por su entorno familiar (cohabitación o puerta de la habitación conyugal abierta), por lo visto en la televisión o por el apareamiento de los animales.

Buscan abiertamente el contacto corporal, las caricias, los mimos, los abrazos, las cosquillas. Es por ello que suele ocurrir la “lucha nocturna” por dormir en la cama con los padres, por lo cual intentan mil y una tretas para lograrlo.

En este sentido, los chicos necesitan saber claramente que la cama paterna es de los padres, que existe la privacidad y la intimidad. Aunque en el momento del no proteste con todas sus fuerzas, la estructuración de su identidad sexual agradecerá estos límites claros y precisos.

La exploración de sus genitales realizada públicamente es la conducta más habitual de esta edad. Ellos necesitan saber que hacerlo no es malo, ya que forma parte del autoconocimiento, pero que deben hacerlo a solas, en la intimidad, así como no hacen “pis” o “caca” adelante de todos.

 

La reacción adulta ante las conductas sexuales manifiestas de los niños dejan marcas favorables o desfavorables en la estructuración de su autoestima, su esquema corporal y su identidad sexual.

Generalmente los adultos suelen actuar desde el extremo del reto brusco “Te corto la mano”, o apelando al miedo “Te vas a enfermar”, o se desesperan sin saber qué hacer. Aún las actitudes veladas son percibidas claramente por los chicos.

Tanto para responder sus ïncómodas” preguntas, como para actuar en caso de encontrarlo ïnfraganti”, la mejor actitud para la salud mental del chico, es mantener la calma, responder con simpleza y sin evasivas y poner los límites de la privacidad así como ofrecerles otras opciones de entretenimiento que les permita canalizar la búsqueda de placer a través de otras acciones.

No es fácil para los adultos porque también tenemos dudas, confusión y desinfornación igual que nuestros hijos o alumnos. A lo que se suma nuestra historia, nuestras creencias, prejuicios y nuestra vida actual.

Sin embargo, sepamos que nuestras actitudes -voluntarias o no, concientes o no- influyen en el aprendizaje sexual de los chicos, en qué es ser varón y qué es ser mujer para ellos, y en la posibilidad de dicha o desdicha de su futura vida adulta.